Meditación ¿Qué es?

Me estoy metiendo en camisa de once varas con este artículo, es imposible abarcar la meditación a través de las palabras. Tan solo comparto estudios, experiencias y reflexiones, en relación al concepto de meditación, para nada verdades absolutas en la cual acomodarte sin más motivo que el de no seguir indagando desde tu mundo interior. Me gustaría con esto inspirar un diálogo de reflexión y poder conocer también vuestras experiencias o comprensiones.

Puntualizar que no es lo mismo dialogar sobre el concepto de meditación, que transmitir prácticas que conducen a la Meditación (recomiendo el libro “Raja Yoga” de Swami Vivekananda, por ejemplo) o bien experimentar la Meditación en sí. Así mismo, es muy bueno reflexionar un poco sobre las prácticas que “creemos” que realizamos (e inspeccionar cuales son los propósitos raíz de estas prácticas, si son propósitos beneficiosos o no), para que con la luz del conocimiento, podamos ajustar mejor “la realidad del propósito” al que conduce el gran puzzle de técnicas y pautas en las cuales basamos nuestras rutinas diarias de autoconomiento y realización interior. Y este mismo ejercicio, también es atención plena (recordando que “atención plena” se traduce como “vipassana” en sánscrito y “mindfulness” en inglés; pues no es solo observación plena de los sentidos, sino también de nuestro mundo interior).

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La mayor parte del tiempo permitimos que los fenómenos externos (que condicionan nuestras perspectivas…) supediten nuestras redes neuronales (caminos internos) y configuren una identidad egoíca sujeta a las formas que llegan del mundo exterior (generando mayores apegos y cargas impuestas, complicaciones innecesarias), recordando a las raíces del árbol que sujetan el tronco o “pilar de nuestra vida” (a sabiendas de que, en la naturaleza, las raíces se dirigen hacia el interior de la naturaleza, nutriéndola y nutriéndose). Nuestra ecuanimidad interior no tiene que estar supeditada a acontecimientos externos. Las circunstancias no importan, solo nuestro estado de conciencia importa.

Meditación en sánscrito significa estar libre de todo tipo de medición o evaluación, libre de toda comparación, de todo devenir. No estás tratando de convertirte en algo más, estás de acuerdo con lo que ES.

Es en la aceptación, comprensión e integración de los fenómenos de la vida, cuando cesa la rueda del sufrimiento, y es donde la auténtica meditación nos sitúa. La meditación no es una práctica, es un estado de conciencia, en el budismo lo llaman “la naturaleza de la mente”:

Cuando practicamos Reiki, tan solo debemos reposar las manos o bien disfrutar el momento presente de tu práctica, sin intención, sin influencia de la mente, dando rienda libre al Reiki, con amor y plena confianza, ecuánime. La práctica más importante en REIKI es la MEDITACIÓN (y para ello son esenciales las GiHo o técnicas originales de Reiki japonés). También, a lo que te conduce una práctica completa de YOGA es hacia la MEDITACIÓN (preparando cuerpo y mente). Se dice que cuando este estado está presente en todo momento del día a día, es cuando se alcanza la auténtica meta del Método Reiki, el Ashinritsumei, la paz espiritual, la realización verdadera, y es cuando confías plenamente en la vida y te conviertes en un “Reiki con patas”. O lo que en las Upanishads, escrituras filosóficas y religiosos más antiguas de la India, y puede que del planeta, llaman como el estado de “Shaktitananda” (pero esto da para otro artículo interesante también, sobre los estados de conciencia y el patrón energético que cumple cada uno, influyendo esto en nuestras vidas). Da igual el punto del planeta donde te encuentres, todos los seres conectan con esta sabiduría universal, por eso nadie sabe más que nadie, por esto mismo, el orgullo, la vanidad y enjuiciar es sinónimo de pleno estancamiento en la ilusión de las formas e imágenes de la mente, impidiendo esto disfrutar de la vida, sin más.

En el método Reiki japonés se transmiten unos shirushi (símbolos) junto con su kotodama (sonido o vibración, o “hado” en japonés), y es una lástima que en muchos cursos no se paren a ofrecer referencias culturales reales y documentadas sobre los mismos. Un/a profesor/a no es solo uno o varios títulos, es una vocación, es un cultivo constante en coherencia con la enseñanza compartida (que no instruida) e integración de la misma enseñanza en el día a día. La manera de transmitir las enseñanzas en oriente, sencillamente es muy simbólica, como un juego de niños, con sencillez y muchísima profundidad, interesados en el pleno desarrollo de la inteligencia o potencial humano (la fusión de intuición con razonamiento) y no solo del raciocinio (mecánica del razonamiento). Hoy, hablando sobre meditación, compartiré la traducción de un símbolo transmitido en nivel 2 (muy descriptivo del estado de meditación), pensado para trascender el espacio y tiempo en la práctica Reiki; este, en verdad, es una frase budista, y tiene una traducción literal que dice:

“la esencia para llegar a una serenidad espiritual absoluta es la conciencia correcta”.

Vamos paso a paso. “Serenidad espiritual absoluta” es “Ashinritsumei” o bien “Shaktitananada” según las Upanishads. “Conciencia correcta” es la armonización completa de macrocosmos (gran universo) con microcosmos (pequeño universo, cada uno de nosotros, por ejemplo), estando macro y micro “cosmos” (cuerpo) en comunión y acorde con las leyes de la naturaleza, fluyendo en esa sabiduría universal que trasciende todo, espacio y tiempo, que permanece en lo eterno.

Ashinritsumei es la auténtica meta del método Reiki Usui, pues si no va en esa dirección NO es Usui Reiki Ryoho (a veces es necesario hablar con esta claridad dada la gran confusión sobre estas prácticas dentro de un mundo occidental consumista y competitivo).

Ashinritsumei es el estado de supraconciencia (conocido en Yoga como “Samadhi”) al que dirigen la mayoría de artes de realización interior orientales. El paso previo a Samadhi es Dhyana (y Dhyana se traduce como “Meditación”), y antes de todo esto, vienen otros 6 pasos donde se incluye una fórmula de vida que cultiva todas las esferas: moral, ética, cuidado de cuerpo, mente, etc. resumíendolo mucho (pues esto ya son “aspectos culturales” del Yoga original, que influye en innumerables corrientes posteriores). Esto último comentado, así, hablando sencillo, tiene su raíz en las ocho etapas del yogui (Ashtanga) y se plasma también en el óctuple sendero en budismo (lean para más información Raja Yoga de Swami Vivakananda). Son directricez para generar un camino interior hacia la plena realización, ajustados al “Dharma” (propósito real), “Tao” en China, “Do” en Japón, etc. Traducido como “el camino correcto” (“Sho Nen” en japonés, los últimos sonidos del símbolo Reiki japonés antes analizado).

Por tanto, volviendo a formular esta frase budista “la esencia para llegar al “ashinritsumei” es la plena sintonización o comunión entre macrocosmos y microcosmos”, es decir, “ser un Reiki con patas”.

Atendiendo que Mikao Usui decía que había dos tipos de energía, el Ki ordinario, aspero, pesado, denso, que no fluye, que impide vivir en plenitud (caracterizado por un estado de conciencia ostrasista y densificado, incapaz de la esponteneidad del espíritu que rige toda la existencia) y el Ki verdadero o “Reiki”, que es sutil, nos hace fluir, vivir en plenitud, estar en plena sintonía con la sabiduría de la vida (y que caractariza un estado de conciencia de plena paz interior y realización, conforme con lo que ES, libre de medición, libre de la “acción” del movimiento pendular; “acción” en sánscrito se traduce literalmente como “karma”, en efecto, “ashinritsumei” es el estado libre de “karma”, pero antes se pasa por el de “libre de medición” o “meditación”, aunque a lo largo de la vida se van alternando los diferentes estados). Es en los cursos de Reiki japonés, que de manera presencial, se estudian y practican estos conocimientos, partiendo desde la cultura y la máxima sencillez, sin misterios, algo realista, papable y totalmente accesible para todos/as.

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Cuando se dice “yo soy espiritual”, se está cayendo en el engaño del ego, del “ego espiritual”, del “yo soy y tu no eres”, de “como yo se y tu no, soy más que tu”, divide y vencerás, así es “el imperio del ego”, la mente en versión Darth Vader. Otra vez se cae en el falso Ki, en baja conciencia, en estancamiento, “el aparente camino fácil” (zona de confort), en poco amor, inteligencia y fluidez. Un disfraz no hace a alguien espiritual, por mucho que nos podamos apegar a ello. Me gusta aquella famosa frase de Yogui Bajan:

“No somos seres humanos teniendo una experiencia espiritual, somos seres espirituales teniendo una experiencia humana”.

Sin más, sea la experiencia que sea, todo es el espiritu experimentándose a si mismo, así, hablando a “lo raro”. En verdad “yo no soy espiritual”, “¡yo no soy nada!”, el espíritu lo es todo, lo integra todo, libre de medición… ecuánime, fluye en todo y en todos esta sabiduría universal y perenne, y la manifestamos según nuestro rol y aprendizajes en la vida, en el disfrute del escenario que compartimos, da igual el personaje que te toque, disfrútalo desde el momento presente, sin apego, sin “creértelo demasiado”, todo es relativo en la vida. Aquello que se cultive en el alma, trascenderá el mundo simbólico del ego y lo material, aquello que se vive de pleno desde el centro y la inteligencia del corazón resuena para siempre en el eco de la eternidad, y esto, querido lector, es la experiencia espiritual.

Se pueden tener o poseer muchos títulos, pero lo que indica nuestra carta de presentación no es nuestro ser verdadero y esencial, sino una representación egoíca impermanente que nos hace interactuar en esta matrix holográfica. Nuestra esencia es la plena paz espiritual, el estado de conciencia ecuánime, fuerte y flexible, que tal cual un bello jardín, debe cultivarse con la luz de la conciencia, en el momento presente (cultivar la presencia), y es aquí donde cada uno debe encontrar la vía que más le resuene, según los aprendizajes que su alma ya ha escogido. Escucha tu corazón y despertarás a la luz de la plena conciencia, de ahí nace la fuerza Reiki, de lo eterno. Es como “sentirte en casa”.

“Una persona siembra un pensamiento y recoge una acción. Siembra una acción y recoge un hábito. Siembra un hábito y recoge un carácter. Siembra un carácter y recoge un destino.” (Sivananda)

Como comprenderéis, una persona que se sienta y relaja unos minutos, horas… o bien visualiza “cosas”, “formas”, no está en meditación y mucho menos “es espiritual”, pues su mente sigue en el juego del juicio, o del péndulo. Tampoco las experiencias de subidones o bajones son meditación, pues otra vez es el movimiento pendular de la mente. Tampoco es estar en el centro del huracán, sino más bien, conseguir permanecer en el centro del huracán, donde todo es calma, mientras el mismo huracán es el flujo de juicios y pensamientos… permanecer ahí, hasta que ya no haya ni centro ni huracán, nada que te arrastre, y nada que centrar. Ecuánime, vivo, feliz, con sencillez. Tampoco exiten “ejercicios hacia la meditación” más potentes que otros, ni técnicas más potentes que otras, solo el ego se idealiza en la potencia. La potencia surge en el punto de equilibrio, de armonía, libre del “más o menos”, libre de medición. Aquí cada cual debe fluir en lo que le resuene y aporte paz interior. Nada es ni más ni menos, simplemente ES.

autoconocimiento y progreso

El espíritu esta presente en toda la existencia. En verdad, no hay diferencia alguna en la vida espiritual y la vida del día a día, quien las crea es por que, sencillamente, “crea una realidad paralela en su mente” para evadirse de aquello que se le escapa de las manos, quizás por que el camino escogido para la solución de su problema raíz no es el correcto. Siempre que me he encontrado con situaciones así, el mayor obstáculo es el orgullo y la vanidad, la falta de humildad y la necesidad de buscar afecto y aprecio dentro de un circo de personajes y representaciones faltos de espontaneidad y naturalidad, faltos de espíritu, pues el espíritu, al igual que el agua, permanece fresco cuando fluye. Y esto se aprende muy bien en el método Reiki Original Japonés, así como en la mayoría del conocimiento “espiritual” oriental, pero es un tema que se puede extender mucho más de aquí. Aquí decido situarme en un pequeño artículo de reflexión documentada.

No vale de nada sentir momentos de paz en tus prácticas, si después en la vida real, donde se debe realizar o poner en practica el trabajo interior caminado, no se consigue llevar a la práctica esta realización interior. A esto lo llamo: coherencia del mundo interior con el mundo exterior. Si no existe esta coherencia, es cuando se hace útil la frase que dice “el mayor enemigo es nuestra propia mente”. Humildad, amor, inteligencia, sencillez, aceptación y gratitud hacia el momento presente.

La imagen a continuación me ha resultado curiosa, pues es algo que hace unos años viene estando muy de moda: emprendedores y marca personal. También para meditar y reflexionar sobre nuestra sociedad actual, con respeto y amor, ¿hacia donde nos dirige nuestra marea de acciones? La auténtica crisis, es una crisis de conciencia, de no tomar la decisión de parar, saber escuchar y reflexionar.

Marca-Personal

Actualmente la palabra “crisis” resuena como un mantra por todas partes, pero si de algo me he dado cuenta, es que la auténtica crisis es de conciencia, pues el pico de la pirámide actúa según la fuerza de conciencia de la base, de aquello en “mayoría”. Es así. El mundo no se puede cambiar, por que es uno mismo el que debe dar ese salto cuántico hacia el despertar integral de la conciencia. Efectivamente, si “meditásemos”, el mundo iría mejor, es la revolución pacífica, silenciosa, desapercibida, que mayor acción realiza. Y finalizo con una fabulosa conferencia del psicólogo Pepón Jover, como anillo al dedo:

Y ya resumiendo todo esto… Situándonos en lo terrenal… Una persona libre de medición, realizada, es aquella de la que todos dicen “qué buena persona es”, o “con el trabajo que realiza es una joya para la sociedad”, etc. Para nada es un ego mesiánico, o que desea acaparar masas, pues una persona libre de medición (en meditación) está conforme con lo que ES, y de la forma más asertiva del mundo (que es la actitud correcta) disfruta, aprende y sigue una vida como cualquier otro, sin más. A las personas asertivas en el antiguo oriente le apodaron como “boddhisatvas”. Me gustó saber de la historia auténtica de Usui Sensei (un asertivo, un boddhisatva), recibida a través de Hiroshi Doi, quien nos dijo que Usui era un hombre sencillo, con trabajos como los que podemos tener todos nosotros, y que para nada era monje budista ni profesor de cristianismo y otras fábulas que tendemos a elaborar desde occidente cuando nos falta información, quizás por no tener suficiente con lo que impresionar, ¡Con la fuerza y magia que tiene la frase “NO LO SE”! Libera el espíritu, abre el corazón, flexibiliza y nutre la mente, y sin mayor necesidad, ama, actúa, comparte, vive ahora. La sencillez de la vida de Usui es una inspiración para todos.

“Si la gente supiese los beneficios que trae ser buena persona, serían buenas personas solo por egoísmo”.

Muchas gracias por haber llegado hasta el final del artículo. Me alegra que pueda servir de ayuda.

Disfruta la vida con sabiduría.

Escribe: Irene García. Por favor, si comparten mencionen la fuente de información.

Categorías Espiritualidad, Meditación

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